viernes, 25 de noviembre de 2011

Tu normalidad es el puro aburrimiento del miedo


Normal es aguantar. Normal es que les peguen a las mujeres y no digan nada. Normal es heterosexual. Normal es soñar con la familia feliz, con los hijos. Normal es querer trabajar 10 horas en un lugar que no te gusta por la plata. Normal es pareja monogámica, un mundo para dos, burbuja de dos. Normal es agachar la cabeza. Normal es no levantar la voz. Normal es sacarte la mierda con el que esta abajo tuyo, la mierda que te tira el que está arriba y te pisa la cabeza cada vez que puede. Normal es la propiedad privada. Normal es yo-yo-yo. Normal es vos y yo y nadie más. Normal es un ramo de flores el 14 de febrero y odiarse el resto del año. Normal es la miseria. Normal es que duerman en la esquina de tu casa. Normal es cruzarte de vereda para no verlos. Normal es que unos se mueran de hambre y otros se atraganten de comida. Normal es el capitalismo. Normal es ir a comer a McDonalds. Normal es una tarde de shopping de chicas bien. Normal es el té de la tarde de las señoras bien que se juntan a hablar de esa gente perdida que claramente no es normal. Normal es que a la gente normal no le alarme tanta mierda junta y siga orgullosa de su normalidad.

Nos


Nos decimos cosas feas. Nos queremos. Pero nos decimos cosas feas. Nos herimos. Nos sacamos la mierda. Nos queremos. Nos herimos. Nos sacamos la mierda. Proyectamos nuestra mierda propia. Proyectamos. Nos queremos. Nos herimos. Proyectamos. Esperamos. Nos queremos. Nos decimos cosas feas. Nos sacamos la mierda. La mierda. Nos queremos. Queremos la mierda. Proyectamos cosas feas. Proyectamos. Nos queremos matar. Nos sacamos. Nos herimos. Nos queremos. Nos proyectamos. Nos decimos cosas feas. Nos queremos. Cosas feas. Esperamos. Proyectamos. Nos gritamos. Nos miramos con cara fea. Nos queremos. Nos sacamos la mierda. Nos miramos feo. Nos herimos con nuestras miradas. Nos herimos. Somos dos filos. Nos queremos. Puerco espines. Proyectamos. La distancia justa para no pincharnos. Puerco espines. Nos queremos. Proyectamos. Nos odiamos. Nos matamos. Nos herimos. Nos decimos cosas feas. Cosas feas. Proyectamos. Nos queremos. Nos herimos con nuestra mierda. Nos queremos.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cruela de vil


Sí, soy fría, malvada y maquiavélica.

No me conmueven los enamorados obsesivos y sus manías.

“Sufrir por amor” no es ningún mérito. Nadie merece que sufras por él. Nadie merece que lo culpes por tus ganas de estar mal, que lo llenes de tu energía negativa, que encima pretendas reconocimiento y las “gracias” por “tanto amor”.

Más me quiere más que ahorca más me quiero escapar más fría me pongo. Estoy seca por dentro y por fuera, planeo irme sola a un parque grande tirarme en el pasto y descansar. Ver las hojas de los árboles, hablar yo y mi soledad.

No me conmueve. No, no.

Discursos sobre el “sentir”, sobre el “amar”. Cómo si yo no sintiera cosas, como si tuviera que entregarme a una pasión obsesiva y enferma.

No es grato ser el responsable del estado anímico de otro. Ni que otro sea el responsable de nuestro propio estado anímico. Quiero ser dueña de mi. No quiero echarte la culpa de mis desvelos.

Medir lo que se dice, lo que se hace, como se lo dice o hace, donde, con quién, porque hay un otro pendiente de nuestros pasos que amarrado a nuestros devenires sufrirá nuestras mutaciones en carne viva. Yo quiero correr, gritar, ciclotimizar cuantas veces quiera sin que afecte a nadie, sin hacer doler a nadie, poder ser sin hacer padecer. Sí, soy egoísta, soy egoísta por no pensar todo el tiempo en vos. Vos, vos, vos. Y que queda. Un reflejo vago de lo que era antes, una intuición de que había vida más allá de nosotros.



No me mientas ni me digas la verdad. Mejor no digas nada porque hablas y rompes el perfecto equilibrio del silencio.

La libertad duele cuando toca perder


Lo sé, la libertad deja de ser divertida
cuando te toca perder.

Y sin embargo volveré a caer
una y otra vez
la libertad es una droga rica.



Hay cosas que nunca se aprenden.


¿Dónde esta mi dignidad después de la primer botella de cerveza, cuando ronda la madrugada, todos se abrazan, se abalanzan, se contornean, las mujeres se cruzan de piernas, se suben más la pollera?
Ellas se agarran de las mechas en el baño y después salen al desfile de carne. Gana la de pollera más corta, más roja y tacos más altos. Yo me rindo antes de empezar, no estoy para esos trotes, no estoy de oferta, ni me exhibo para ser la reina de la primavera. Me retiro antes. Si vuelvo no es por vos, es porque quede manija de fernet, pero la barra cerro y me vuelvo a ir con mi impotencia de hembra idiota, con todo lo que aflora a las dos de la mañana cuando mi dignidad se fue en la última copa, en la última ronda.


Lo sé, la libertad duele cuando toca perder.


En realidad son puros celos, de los dos, yo también me iría con ella si pudiera, si tuviera el chamullo tuyo, la pasta para levantarme minitas. Quisiera ser hombre, pijudo y poeta. Levantarme rubias, morochas y coloradas. Comerles la boca y que se dejen y se mojen todas. Que me esperen en la puerta aunque haga frío, aunque llueva. Que dejen pasar los colectivos para esperarme un rato más, que esperen que me arrepienta y las vaya a buscar, que sueñen con eso. Que quieran enamorarme, que se arreglen el pelo, se maquillen para mi. Y yo mientras estoy en la mía, tomando otra línea en el baño, más fisura que nunca y ellas me quieren igual. Son todas putas. O son todas unas pobres románticas educadas por Andrea del Boca y aquellos buenos tiempos de novela.


Quiero esperarte solo para decirte adiós. Es que quiero el placer de rechazarte. Idiota educación del resentimiento. “Quiero ser yo la que te deje, la que te diga no, la que tenga la última palabra”.

Me siento tonta y débil. Y sin embargo lo intentaré hasta que aprenda. Hasta que reaccione bien, hasta que sepa dar la respuesta correcta.

(Al menos hoy tengo algo que escribir).

Deja vu. Ya viví esto, esperarte. No quiero esperar más y sin embargo me debilito a cierta hora. Tengo que desaprender esos vicios.


Histeriquear es un deporte que no saca músculos.

Este texto se llama:
Vos debes estar cogiendote a la morocha y yo haciendo filosofía barata.
o
Vos la debes estar poniendo y yo acá intentando escribir algo coherente.


Quiero hacerme a un costado del juego estúpido y sin embargo. Estoy tan bien educada en esto.

Simplemente hazte a un costado en la fiesta de disfraces o serás siempre un arlequín.




Mientras ellos garchan yo intento escribir un buen texto.
Plaf plaf plaf plaf plaf.
Él le acaba en la cara y ella se asquea un poco y se pregunta porque accedió tan rápido a acompañarlo.
Y yo me pregunto que hago acá imaginándolos.


¿Le dirá lo mismo que a mi después?
¿Le dirá que fue “una de sus mejores revolcadas”?
La angustia y el morbo actúan al mismo tiempo.
El morbo gana.

Piso mi orgullo con el taco aguja de mis botas nuevas.
Voy a rebajarme a decirle que es un idiota pero igual sigo caliente con él.

No, voy a decirle que no me gusta, que le doy bola porque es interesante.

No.

¿Qué será peor?

Voy a decirle que por mi puede morirme mañana pero que antes de hacerlo me llene de leche.

NO.

Voy a decirle que vaya y se garche un bollo de pizza porque a mi no me ve más, y el libro de Marosa me lo paso sabes por donde.

Bueno tampoco. Lo voy a cuidar por amor a la literatura pero minga que te lo devuelvo.

Salvo que te disculpes y que te crea.

Salvo que me la re pongas y me guste, y me retuerza y te arañe la espalda y me mientas y te crea y me vuelva a poner débil y tonta.

No.

Mejor evito contacto para que no uses tus poderes.

No.

Mejor voy yo todopoderosa a mostrarte que no me afectas.



Me fui y pensé “última vez”.
Siempre es la última vez, siempre es la última vez.

Encima no sé conecta.
SE LA ESTA COGIENDO.
¿Se conectará cuando termine?
Lo voy a esperar a ver como le fue.

Morbo morbo morbo.


No quiero más canciones tontas que me ablanden el corazón.
 (Demoler demoler la estación de tren ta ta ta ta ta ta ta taa)