jueves, 15 de septiembre de 2011

Lo femenino del amor

Amor romántico.
Mujer asociada con el amor.
Ideal y construcción de que la mujer se enamora más (con mayor intensidad, mayor obsesión, mayor romanticismo).
Construcción de que la mujer sufre más por amor.
Viene de que la mujer fuera más dependiente del hombre, que el hombre de la mujer en otras generaciones. Mujer que necesita buscar un “marido”. Como consecuencia que para la mujer sea más grave quedar soltera que para el hombre, presión social y familiar.
Cuentos infantiles. Donde nos empiezan a decir que esperemos el “príncipe azul”.
Construcción de nuestro pensamiento monógamo y heterosexual.
Construcción del ideal de la “media naranja”, las “almas gemelas”, alguien que me complemente, me complete (como si yo estuviera incompleta, como si yo sola fuera una parte de otra cosa).
La idea de que hay una sola persona ideal para mi. Una persona que complete/complemente todos mis anhelos y deseos. Una única persona que si la encuentro y pierdo no voy a encontrar otra. Una única persona que si no está, tengo que buscarla o esperarla, porque “ya va a llegar esa persona para mi”, como si existiera alguien ideal, y no fuera una construcción que hago al proyectar toda esa expectativa en un otro.
Las consecuencias: Relaciones frustrantes al chocar mi ideal con la realidad. Relaciones obsesivas. Inseguridad. Miedo a la soledad en vez de ser un estado de disfrute y de encuentro con una misma.
Todo ese bagaje de construcciones románticas que hemos aprendido se proyectan a un otro elegido y genera una expectativa nociva y sufriente para ambos. Amor obsesivo al poner todas las expectativas en otro que no puede responder de igual manera, que no tiene porque hacerse cargo de todo lo que traemos, proyectamos en él. Idealización. Amor que agranda, enaltece al otro sujeto, dejando de ver a la otra persona tal como es, sino que proyectamos todos nuestros deseos de cómo tendría que ser. Frustración al chocar nuestra imagen mental con la realidad. Reproche: “tendrías que haber sido más tierno, más comprensivo, tendrías que ser….”. Amor: proyectarse uno mismo en otro. Narcisismo.
Amor romántico transmitido a través de la literatura, la música, el cine. Películas de amor que nos hagan sentir solos, que nos hagan esperar una historia “de película”, que nos haga creer que nos falta algo si no nos pasa, si no lo encontramos. Canciones que nos enseñan la dependencia. “No puedo vivir sin tu amor” y demás frases trilladas, de mal gusto, enseñadas como lo “romántico y tierno”, lo que esta bien decir cuando uno esta enamorado. Estado de enamoramiento como obsesivo e infantil. “Sufrir por amor” como una virtud del valiente enamorado. Culto a la culpa, el sufrimiento, los celos. “Te celo porque te amo”.
Presión social. Actividades hechas para dos. Gente que te mira raro si andas solx por ahí, si vas solx al cine, si entras solx a un bar. Tenés que buscar un novio ¡pero no dos! Porque sino ya pasas de solterona a puta, así de rápido y sin punto intermedio. Imposición de cuales son las formas correctas de amor, de pareja. Construcción de los modelos de las relaciones.

¿De donde viene ese amor? “Que sale de mi pecho, que no puedo contener cuento te veo”. Ese amor que es mío, porque lo proyecto en vos, pero sale de mi, porque lo inventé yo, porque me levanté un día y pensé en vos, y al siguiente y al siguiente, y ahora te hecho la culpa de esta obsesión que no me deja dormir ni tampoco despertarme.

El poder no es algo que nos oprime, que simplemente esta sobre nosotros. El poder nos construye, nos forma como sujetos. Devenimos sujetos a partir del sometimiento. (a partir de Butler, Mecanismos psíquicos del poder).

Siguiendo a Butler, las cosas que son construcciones en nosotros no son simplemente cosas que incorporamos y que si nos “sacamos” queda un nosotros libre de cosas impuestas. Un Yo cuál si fuera esencia, un yo antes de la construcción que vino de afuera. Sino que ese Yo se fue formando con todas esas cosas que aprendimos. Construimos nuestro deseo. Y cuando digo “nuestro” no es de ese Yo Esencia, sino ese Yo resultado de una construcción, de un poder que se ejerció sobre nosotros y nos formo. ¿Entonces como deconstruir lo que hicieron de nosotros? Volverse contra uno mismo, volverse contra el deseo. Deseo producto del poder. Replantearse el deseo. ¿Por qué deseo el deseo del estado? ¿Por qué deseo mi propio sometimiento? ¿Por qué compro los modelos ajenos en vez de construir mi propia forma de relacionarme? ¿Por qué insisto en modelos/formas que me hacen sufrir una y otra vez?




No, no me conmueven las canciones de amor. Me dan miedo. Me da miedo tal dependencia. No me parece en lo absoluto saludable ese amor que promueve la locura, el suicidio si me dejan, tener que sentirme completa si Vos me queres, si Vos me amas como yo te amo. Vos con mayúsculas porque es un Vos enaltecido e idealizado, un Vos que se alza sobre todos los otros que se ven pequeños al lado tuyo, a los que no les doy la oportunidad de ser igual de importantes, a los que subestimo por puro capricho de enamoradx.


Algún día verás lo que ha sido vivir, amándote, amándote, amándote…
Y fue así que me dijo, no te enamores de nadie, no te enamores de nadie mi vida mi amor….

lunes, 12 de septiembre de 2011

Judith Butler: Mecanismos psíquicos del poder.

(primerísima parte)


Sometimiento como constitución de los sujetos. Foucault.

Sentimiento de culpa. Autoconciencia. Profundo control interno que se ha denominado interpelación. Francis Barker.

Foucault: El poder forma al sujeto, le proporciona la misma condición de su existencia y al trayectoria de su deseo.
Dependemos del poder para nuestra existencia como sujetos.
El sometimiento consiste precisamente en esta dependencia fundamental ante un discurso que no hemos elegido pero que, paradójicamente, incita y sustenta nuestra potencia.

Sujeción:
- proceso de devenir subordinado al poder
- proceso de devenir sujeto

Althusser: Interpelación.
Foucault: Productividad discursiva.
Devenir sujeto mediante una sumisión primaria al poder.

El poder asume una forma psíquica que constituye la identidad del sujeto.
“Vuelta” del sujeto sobre sí mismo o contra sí mismo.
“Vuelta”: “Tropos”.

Subordinación fundacional.


Althusser
(“Ideología y aparatos ideológicos del estado”).
La subordinación del sujeto se produce mediante el lenguaje, como efecto de la voz autoritaria que interpela al individuo.
La interpelación tiene lugar en el intercambio por el cuál el reconocimiento es ofrecido y aceptado.
Ejemplo del policía.
¿Por qué el individuo se da vuelta?
La interpelación del sujeto presupone no sólo que ya se ha producido la inculcación de la conciencia, sino que ésta constituye una operación específicamente psíquica y social del poder que permite la interpelación.

Conciencia: Funcionamiento psíquico de la forma reguladora.

El poder construye una conciencia que reproduzca la forma reguladora.

En la descripción de Althusser:
Poder preformativo de la voz autoritaria.
(Lenguaje entendido como habla).

Euforia de género

Quisiera tener la pija grande, las manos fuertes, el pecho duro, la espalda ancha, las piernas rápidas, el puño certero en la cara del forro hijo de re mil puta que le deja la cara rota a la mujer que ahora llora en mi hombro.

Llora y me pide por favor que la ayude, que no la deje a solas con él. Me dice que es su marido, que son de Perú pero que acá viven en Pilar. Dice que quiere a su hijo, lo repite y llora, lo repite y llora. Dice que el hijo quedo en Perú con la mamá de ella. Le pide a dios “ay diosito mío, ay por favor, ay diosito mío”. Le acaricio la espalda, no sé que decirle. Le doy la mano y no me la suelta, me dice “si me dejan con él me va a pegar, siempre me pega”.
El policía le pregunta que quiere hacer. Ella no quiere hacer la denuncia.
Él se hace el idiota, “no sé que le pasa, nunca la vi así”. Ella dice “siempre me pega pero es la primera vez que me pega en público”. Le pegó en el colectivo. Nosotros la vimos bajarse y a él bajarse después y correrla. Por eso nos acercamos. Ella estaba tirada en el suelo llorando y pidiendo ayuda. “Me esta pegando, me esta pegando”. La abrace y no dejamos que se le acercara. Le hablamos a un policía que encontramos a la vuelta. Fue la primera vez que sentí simpatía por un hombre de traje azul armado, que en vez de ese odio por lo militarizado me alegre de que el gordito con gorra nos escuchara pacientemente, LA escuchara pacientemente mientras, llorando, intentaba explicar. El otro hijo de puta cara de idiota. Además de espantosamente feo. Me pregunto como se llega a estar con un tipo así. Como se llega y como se sigue, como se tiene un hijo y como se sigue estando, como no agarrar al hijo e irse lejos. Como llegar a tener un nene con la cara parecida a ese hijo de puta que te caga a palos, como no detenerlo antes de que nazca el fruto de una relación insana. Vuelve todo a mi, la violencia de género, los roles, el papel de las mujeres, la construcción de la mujer débil, el segundo sexo, el aborto, las relaciones familiares, el matrimonio, la bronca y la certeza de porque estoy donde estoy y porque pienso lo que pienso.

Una impotencia tan grande. Si fuera grande y fuerte lo re cagaría a trompadas. Me pondría la capa y cuál superhéroe saldría a defender mujeres indefensas. De esas que lloran con tantas ganas que me queda un rato largo la sensación en el cuerpo de ese llanto de encierro e impotencia. Atada a una situación desesperante. Encerrada en ese cuerpo pequeño que no sabe defenderse. Bellas mujeres de largo pelo del que se puede tironear, del que se puede levantar a una mujer del piso, del que se puede arrastrar. Hermosas mujeres con tacos altos que hacen tan torpe el caminar, tan difícil un posible escape, correr por una vereda a las cinco de la mañana. Se caen solas con esos tacos, se caen tratando de cruzar la esquina. Bonitas mujeres con toda esa parafernalia que las hace tan vulnerables, frágiles. La ropa incomoda, todos los adornos de los que se puede tironear. Una mujer ahorcada con su propio collar. Un aro con el que se puede cortar un tramo de piel. Un prendedor filoso. Un vestido lo suficientemente ajustado para correr mal, una pollera con la que no se pueda pegar una buena patada.
Impotencia. Entiendo a todas juntas las feminitas, anarquistas. Entiendo a todas juntas las que se ponen corbata, las que practican deportes de hombres, las que no se quieren maquillar, las que van a la cancha los domingos y se suben al alambrado, las que saben pegar una trompada en el momento justo.

Impotencia y angustia. Hace un rato tenía sueño pero ahora son las seis de la mañana y no puedo dormir, escribo un poco, me desahogo. Pongo mi violencia en palabras porque no puedo expresarla corporalmente. Siento una incomodidad en el cuerpo, necesitad de sacar afuera la bronca. Imagino que algo así será la adrenalina que sienten los chabones cuando se agarran a trompadas. Una rabia que rápidamente traspasan al puño. Un odio que descargar en la cara del otro. Imagino que después se van a dormir cansados y tranquilos. Quizás con la cara morada pero recordando que el otro quedo peor, sabiendo que “arreglaron las cuentas”. No puedo dormir. Tengo la rabia en mi cuerpo. En mi pequeño cuerpo liviano. Es como una mala energía que se acumula, nódulos en diferentes partes en tensión, los hombros, el cuello, los codos, las manos, las rodillas, los pies. Me estorba el reloj, los aros, la ropa (el corpiño ya me lo saqué antes de sentarme a escribir). Me estorba el tampón que tengo puesto. Todavía nadie me pego y yo ya me desangro naturalmente, me sonrío irónicamente burlándome de mi y de mi frágil estado.


Ganar esa actitud de presa, con marcas en la piel, con la mirada profunda e intimidante. Mirar de frente, no agachar la cabeza, no dar media vuelta. Poder ser la que tiene la última palabra, la que levanta la voz, la que arroja un plato por los aires.
La loca. La loquita. La marimacho. La raulito. La petisa de mierda. La machona del curso. La varoncito de pelo corto. La andrógina. La torta. La tortita. La tortillera. La de ropa de deportiva, la de pantalones anchos, la del conjunto de Atlanta. La forra esa que me robo la novia, la que no se calla, la que no se intimida, la que me hace sangrar la nariz si le levanto la mano, las que se les fue la mano y los mandaron para el otro lado a esos que les cagaron la vida.