miércoles, 31 de agosto de 2011

Huír hacia delante

Sigo creyendo que para construir OTRA COSA esa otra cosa tiene que tener OTRO NOMBRE. Sigo peleando con el lenguaje porque creo que en él hay también engaño desde que Saussure y tantos otros dijeron que el lenguaje no venía a nombrar las cosas ya existentes sino que había cosas que existían a partir de su nombre. Eso y el no menos importante hecho de que aprendemos a pensar a través del lenguaje, elaboramos nuestras ideas con las palabras que sabemos, no podemos pensar fuera de él. Una de dos: nos deprimimos o aceptamos nuestra propia limitación y entendemos que más de una vez podemos estar atrapados en nosotros mismos. Empezar entonces a desconfiar más. No creer tan rápido los discursos tan bien armados y lo lindo que suenan. No definirse con términos trillados que no dicen nada de nosotros, que no saben quienes somos. Si amor es lo que siente Andrea del Boca en la novela de la tarde lo que yo siento es otra cosa. Si hombre-mujer son tan herméticos y bien definidos yo no soy ni una ni la otra. Si los binomios excluyen más que lo que incluyen prefiero no responder ciertas preguntas. Dualidad, un grupo sobre otro, un sí o un no, una definición para ponerte un cartel en la frente, para que la gente se quede tranquila al verte, sepa lo que “sos” (o crea saberlo) porque les da miedo lo indefinido, lo andrógino, lo que puede serlo todo, ocupar cualquier rol. Capricho moderno querer entenderlo todo, definirte rápidamente, sacarte una especie de ficha médica, una historia clínica. Si me voy a morir no me interesa saber de que, mejor decime en cuanto así me apuro a aprovechar el tiempo. Capricho moderno-científico. Hagamos cuadro sinóptico de todo aunque sepamos que puede ser refutado en diez años. Generemos pánico con nuevos virus que están en prueba de laboratorio. Creer o reventar. A la gente le gusta creer porque es más cómodo, menos sufriente que la duda constante.


- ¿Dios existe?
- No sé, pero hay gente que cree en él.


Como la gripe A fue todo un éxito el año que viene se viene otro virus masivo, con sus campañas de vacunación, barbijos y alcoholes en gel.



Para bien o para mal, sea para sumar afectaciones interesantes o no, sigo creyendo en lo que creo y apostando a eso.
No quiero menos por eso. No quiero menos intensamente.

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